16 sept. 2009

Me quedo con su sombra

Te olvidaste ayer en mi diván,
con esas prisas,
algo que me resulta imprescindible:
Tu sombra, Peter Pan.
-Una de color negro que llevaba
engarzada una sonrisa-.

Y no es por molestar,
pero la voy a prender
en las esquinas de mi enorme alcoba
- justo cuando la luna lo permita-
impregnada del polen,
que como bien intuyes
nos permita viajar
y anclarnos a las nubes,
despacio, si se tercia,
y sino, muy deprisa.

No tengo costurero
lo he perdido,
y tendré que buscar
en los cajones,
hasta encontrar
una buena aguja
para coser bien firme a los rincones
de mi cuarto vacío,
la sombra que, repito,
olvidaste ayer en mi diván.

Volaremos después
-esto me gustaría-
desde mi piso
hasta el segundo cielo
cogidos de la mano,
oh Peter Pan querido
la noche que tu vengas
a buscarla.

Te juro que estará bien resguardada.

Mientras tanto,
y junto con mis ácaros
que tengo ya domados,
me protegerá del frío.


Mayma*