21 dic. 2009

Siglo XXI


Lo que esta mañana ha pasado en parte de Mérida me ha ayudado a darme cuenta de una cosa. Para empezar lo que ha ocurrido es algo normal y que en alguna ocasión todos hemos sufrido: se ha ido la luz!
Desde las 10.30 (aproximadamente, yo aun estaba en el quinto sueño) hasta las 14.00 horas hemos estado sin electricidad. Te paras a pensarlo y no es para tanto, pero en realidad nuestra sociedad ha ido tomando poco a poco su forma gracias al diario vivir totalmente dependientes de una serie de fuentes de energía que, en cuanto nos la quitan, nos dejan sin nada y nos retrotraemos a tiempos pasados (casi cavernícolas).

A lo largo de la historia ha habido algunos “eventos clave” que han marcado considerablemente su curso, desde el invento de la rueda, la imprenta, la locomotora, la reforma, la abolición de la esclavitud, los ordenadores y los móviles (por mencionar algunos)... Todos estos eventos nos han traído al punto en el que nos encontramos (sea cual sea nuestra situación, con sus cosas buenas y malas) pero sin duda ningún evento ha marcado tanto nuestra sociedad como la llegada de nuestro gran aliado (y a veces enemigo): la electricidad.

La cosa está en que cada vez que "se vaya la luz" estamos sin nada (menos mal que en mi casa aun no tenemos vitro: no podría haberme tomado ni un nesquik calentito esta mañana), nos quedamos en la más temible oscuridad, casi todo se paraliza y a pesar de estar en el siglo XXI nos falta de todo.

La sociedad hoy en día está demasiado dependiente de todo esto y cada vez más. Es una pena.