21 feb. 2015

Mérida, ciudad eterna: Templo de Diana

El Templo de Diana de Mérida está en pleno centro de la ciudad. Es una masa de piedra romana que reina en un entorno abierto al visitante.
Se accede a él desde una de las calles emeritenses más céntricas, y que comparte nombre con la patrona de la capital extremeña, Santa Eulalia. De esta, cruzamos la calle Santa Catalina y nos introducimos en el entorno monumental. Y lo encontramos de frente por la calle Romero Leal.
Siendo uno de los monumentos más populares de la ciudad junto con el Teatro Romano o el Acueducto, son muchas las curiosidades que encontramos en y alrededor del Templo de Diana.

TEMPLO DE DIANA_MAYMA ALMENDRO


Aproximadamente fue construido en el siglo I a.C. y formaba parte del foro municipal de la ciudad. Es considerado el único edificio religioso de la época romana que Mérida conserva en pie. Aunque cuando los arqueólogos lo descubrieron pensaban que estaba dedicado a la diosa Diana, es muy probable que sea un templo de culto al emperador.

Este gigante se levanta sobre un podio de más de tres metros de altura. El frente se forma con dos filas de seis columnas estriadas. Y en los laterales, encontramos otras  once columnas de ocho metros de altura coronadas todas por capiteles corintios.

¿Por qué gigante? Es una sensación de grandeza la que se siente cuando caminas por las callejuelas del casco histórico de esta ciudad eterna y encuentras, casi de repente, un edificio de estas dimensiones y tienes la posibilidad de tocar sus piedras romanas.


  

Una curiosidad que se puede apreciar en este coloso de piedra es el Palacio del Conde de los Corbos, más conocido con el tiempo como “La Casa de los Milagros”.




Fue en el siglo XVI cuando se construyó el palacio para un futuro conde aprovechando la estructura y los materiales del templo. Es desde ese momento cuando Mérida no entiende templo sin palacio, ni palacio sin templo. Ambos son un icono inseparable.

Un arquitecto extremeño, José María Sánchez García, fue quien ideó el edifico perimetral que desde el año 2010 vemos rodear al majestuoso edificio. A modo de piedra que vuela por encima del plano arqueológico y ganador de un premio internacional de arquitectura, es un proyecto tan admirado como vislumbrado. Prueba del valor que el monumento en si es.

Surgieron muchas ideas para conformar sus alrededores, pero finalmente fue el proyecto de Sánchez el que se levantó. Apartando polémicas, está claro que con esta ejecución, las piedras del coloso son más que nunca un patrimonio público y vivo.