13 feb. 2011

La niña come Jabón

Tempestt Henderson es una oligofrénica de 19 años que es adicta al jabón. Come unas cinco barras por semana, además de otros productos como el detergente. Está en tratamiento médico porque quiere estar "limpia".


Sus frases me hacen pensar en su coeficiente intelectual, pues aunque es estudiante de enfermería y sabe los riesgos que esto significa, dice cosas como las siguientes:
  • "Recuerdo la primera vez que metí mis dedos en detergente. Puse el polvo en mi lengua y me supo dulce y salado a la vez... Se sintió muy bien. Quedé enganchada instantáneamente"
  • "En la ducha me gusta mojar una barra de jabón verde y lamer las burbujas. A medida que el jabón se deshace, tomo un poco y me lo pongo en la boca. Es una sensación angelical"
  • "Recuerdo con cariño la marca de detergente que mi mamá usa. Recuerdo el olor cuando me abrazaba o cuando me metía entre las sábanas. Antes el solo olor me ayudaba a tranquilizarme, ahora necesito comerlo"
  • "Es una adicción y no puedo parar. Los médicos me han recomendado que saque todo el jabón que haya en mi casa pero no he podido".
Tempestt alega que una de las principales razones para que este problema apareciera fue el haber terminado con su novio: "Eso me generó muchísimo estrés", dijo.