14 feb. 2010

Querido señor mío,

He comprendido que cuando más se hace por esa persona que consideras la carne de tu uña, ese amigo que sabes que "siempre" estará ahi contigo, suele salir peor.

Querido señor, la otra noche usted me decepcionó como amigo (que me duele en el alma) además de como persona. Mi buen señor, no tenía a su persona como alguien tan infantil, de verdad se lo digo.

Aun sigo asombrada de su gran retórica, sobre todo a la hora de tener que levantar su gracciosa voz y de conversar con inapropiados comentarios hacia mi persona y hacia terceras personas que tanto usted, señor mío, como mi persona, sabemos que no venian a cuento en esos momentos.

No lo entiendo, mi querido señor. No entiendo nada.

No quiero faltarle el respeto y me atrevo a decir que jamás lo he hecho ni lo haría, pero he de decir que usted se comportó como un aunténtico istérico, lo cual me asustó en ocasiones, me hizo gracia en otras, y me sorprendió con creces durante todo nuestro recorrido.

He de decirle que no me sastifacio nada lo que salió de su boca referido hacia mi persona, no entiendo bien, señor mío, a que vinieron ciertos comentarios sobre todo los referidos hacia mi señora madre, aquellos que hacían referencia a relaciones de mi persona con otras terceras (que como ya le he dichono venían al caso) y la amenza de undimiento.

Mi querido y estimado señor mío, es un tremendo desconcierto para mi infirmarle de que aquella persona que ose undir a mi persona o a cualquier otra diferente es porque no tiene nada mejor de que preocuparse y me demuestra que no tiene más de 10 años mentales ni menos de 15, también mentales, apesar de tener 20 físicos. Es un pena, mi querido señor.

Pues nada, estimado señor, haga usted lo crea conveniente. Eso si, tenga usted cuidado con lo que vaya a hacer o decir porque quien juega con fuego a veces se quema, y no me gustaria, querido señor mío, que tuviera un accidente y se quemara sin motivos, teniendo en cuenta que ya a empezado a quemarse y de que su comportamiento del otro día hacia mi persona dejo mucho que desear y fue totalmente inapropiado.

Con todo el dolor y el cariño que de mi corazón puede salir me despido de su persona, querido señor. Dejo libre mi mente para que su recuerdo y el de lo acontecido la otra noche no inavada todo mi ser.

Le recuerdo, estimado señor, que a pesar de todo le sigo queriendo como a ningun otro señor y que solamente necesitaré de unos días para aclarar mis ideas antes de volver a dirigirme a usted (o no, en el caso de que a su graciosa persona no le apetezca o estime oportuno).

Sin mas, un gran saludo querio señor mío. Le quiero.